Con una planta de 700 metros cuadrados en Viña del Mar, la empresa Núcleo Verde logra segregar una gran variedad de material que reciben de las comunas del Gran Valparaíso para luego transportarlo a empresas valorizadoras. El espectro va desde el aceite usado hasta el vidrio.
Forjada su conciencia ambiental desde su experiencia laboral en gestión de residuos de cruceros que recalaban al puerto, Durán se involucró en la campaña de Coaniquem y Cristalerías Chile, que consiste en el retiro de campanas con vidrio que favorece a niños y niñas de la organización benéfica. Sin embargo, y pese al sonoro éxito a cuestas, Durán dice que le ha tocado galopar el triple por ser mujer en esta área.
“Las dificultades que he vivido por ser mujer son la discriminación, la poca credibilidad que nos dan al ejercer un tipo de trabajo que anteriormente lo lideró una empresa de hombres. Me ha tocado vivir la experiencia de pelear porque las empresas quieren hablar con el jefe o dueño de Núcleo Verde, ya que con mujeres no llegan a cerrar acuerdos y menos algún contrato”, narra Tamara.
Ella considera que las mujeres “lideran mejor que los hombres” y que ha tenido que demostrar que “el punto de equilibrio se hace en el conocimiento y no por género”. Sobre el 8M, Durán dice recibirlo “con gran agradecimiento por decir que durante este año he logrado mis objetivos y hemos crecido como empresa. Nos gustaría que cada mujer sea reconocida por nuestra labor y amor que ponemos en este trabajo”.